Clasificados con el puesto número 26 del ranking de la Fifa, los costarricenses esperan contar con la presión que pesa sobre el anfitrión y con los frutos de una meticulosa preparación. Es la tercera vez que Costa Rica se clasifica a una fase final. En 1990 logró llegar a octavos de final y hace cuatro años fue eliminada por Turquía, gracias a su mejor diferencia de puntos. El actual entrenador, Alexandre Guimaraes, participó las dos veces precedentes, la primera como jugador y la segunda como director técnico. El entrenador alemán, Jurgen Klinsmann, ha mostrado a sus jugadores grabaciones de los principales partidos disputadas por los centroamericanos, en particular la brillante victoria sobre Estados Unidos, jugando de visitante en las eliminatorias. Con menos prudencia que él, algunos de sus jugadores prometen una victoria holgada y prefieren recordar los modestos resultados de la fase de preparación, que incluye una contundente derrota ante Ucrania. La afición costarricense respiró de alivio cuando el delantero estrella Paulo Wanchope afirmó estar cien por ciento recuperado de una lesión que hizo temer por su participación en el partido inaugural. También el arquero José Porras, el defensor Gilberto Martínez y el volante Mauricio Solís parecen haber superado dolencias inoportunas. El capitán Danny Fonseca ha prometido que la jornada será histórica y que Munich será testigo de una versión de la batalla de David contra Goliat.
Por Fernando Carvallo