Artículo publicado el 24/06/2006 Ultima actualización el 24/06/2006 16:55 TU
Dos goles del delantero Lukas Podolski le permitieron a Alemania hacerse fuerte en Munich y vencer por
Este sábado comenzó el verdadero Mundial, cuando Alemania y Suecia dieron inicio a los octavos de final en la ciudad de Munich. El encuentro arrancó con la velocidad característica de los seleccionados europeos, pero con muchas imprecisiones. Sin embargo, a los cuatro minutos y tras una serie de rebotes en el área sueca, el balón derivó en Lukas Podolski, quien con un fuerte remate le dio la primera alegría a Alemania. Ocho minutos después, una excelente jugada de Klose dejó solo al oportuno Podolski, quien sacó provecho de las enormes ventajas que brindaba la defensa nórdica para marcar el segundo gol y provocar el delirio de los alemanes presentes en el Alianz Arena de la capital bávara. Los prematuros goles del delantero de origen polaco le abrieron el camino de la victoria a una inspirada Alemania, que prácticamente se llevó por delante a unos sorprendidos suecos. El dominio de Alemania fue abrumador durante la primera media hora del encuentro y tuvo todo para estirar aún más la diferencia. Por si fuera poco, el calvario de los suecos se acentuó cuando a los 34 minutos el árbitro expulsó al defensor Lucic. En esa jugada dio la impresión de que el árbitro brasileño Simon se apresuró, o al menos estuvo muy severo, al expulsar al sueco por doble amonestación, lo que condicionó a Suecia por el resto del partido.
En el complemento, Alemania se replegó en su terreno y por ese motivo las ocasiones de riesgo fueron para los suecos. Un error infantil de Metzelder, quien se llevó por delante a Larsson, terminó con un penal sancionado en favor de los suecos, que el propio Larsson se encargó de ejecutar. El experimentado delantero del Barcelona desperdició la oportunidad de descontar al levantar demasiado su remate. Esa situación hizo reaccionar a los germanos que volvieron a tomar las riendas del partido.
Hasta el final Alemania desplegó un juego casi perfecto y sumamente efectivo, y de no ser por las acertadas intervenciones del arquero sueco Isaksson la Deutsche Elf podría haber redondeado una importante goleada.
Luego de un arranque con dudas, Alemania, que ganó sus cuatro partidos y comienza a mostrar un excelente juego colectivo, parece absorber sin inconvenientes la presión de ser local y de tener que levantar la cuarta Copa del Mundo de su historia en su casa. El próximo rival del equipo de Jürgen Klinsmann será un seleccionado latinoamericano, Argentina, que se impuso 2 a 1 frente a México el sábado en Leipzig.
Por Hernán Campaniello
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