Artículo publicado el 27/06/2006 Ultima actualización el 27/06/2006 21:52 TU
Como en todo buen partido, hubo vencedores y vencidos. Pero el verdadero ganador fue el buen fútbol, es decir la armonía entre el talento, la disciplina colectiva y la fuerza de voluntad. La selección francesa se empeñó en desmentir la desconfianza y la animosidad que había venido suscitando . Y lo logró con creces. No sólo porque fue capaz de transformarse y dejarse guiar por sus manifiestos deseos de triunfo, sino también porque supo hacer frente a la adversidad. Ni el gol inicial marcado por los españoles, ni los cuarenta minutos con el marcador empatado detuvieron la máquina de construir juego que operó desde el medio campo. Cuando llegaron los tres goles de la victoria, todo parecía haber regresado a su estado natural. 2006 no será el año en que España rompa su larga racha de derrotas ante Francia.
Por Fernando Carvallo
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